martes, 7 de septiembre de 2010

H U R T

     Los últimos días ha rondado por mi cabeza una idea que me provoca un remolino de sensaciones, donde habita el miedo, el coraje, la tristeza; pero sobre todo, despierta el idealista que llevo dentro. La idea se generó en mi cabeza al recordar el lento proceso de muerte de una perra.

     Este suceso fue emotivo, porque yo conocí a esa perra cuando yo tenía nueve años. Prácticamente creció conmigo. No, no era mi perra, era de mi hermana, pero en alguna manera era mía también. Recuerdo decenas de momentos que pasamos en compañía de ella. Y el verla en sus días de decadencia cambió mi percepción de la vida.

     La vi sufrir realmente; luchar por la vida. Días después, me enteré de su fallecimiento.

¿Qué tan frágil es la vida?

¿De qué carajo sirve vivir?

     No lo sé, pero se ha generado una idea en mi cerebro: Si la vida es tan breve y efímera; tan mediocre y fugaz; tan carente de sentido y amarga. ¿Porqué no hacer de mi vida la mayor obra de arte de la humanidad?.

    Cuando digo 'la mayor obra de arte de la humanidad' estoy, evidentemente, exagerando. Sí, mis pensamientos son un tanto pesimistas y depresivos. Pero, es que, este suceso me hizo reflexionar y apartarme un poco de la felicidad que habita en mi corazón. (la felicidad está dentro de mi ser, jamás vendrá de fuera). Ahora estoy decidido a dar lo mejor de mi en cada momento, en cada situación, en cada tarea, a cada instante. Quiero que mi vida sea recordada, no quiero ser venerado. Quiero que algún día alguien recuerde mis palabras, o mis actos; pero me encantaría que alguien algún día sonriera al pensar en mi, sólo pido eso, con eso mi vida habría sido lo más hermoso.

     No intento ser el Dalai Lama, sólo quiero invitar a la vida.

    Nietzsche dijo que el hombre sólo es un puente para llegar al superhombre. Quiero ser un eslabón más hacia esa meta.
  
     La vida es tan efímera, tan corta, tan insignificante. Mejor imaginemos que todo tiene sentido.
Sé que estas líneas contradicen muchas de mis ideas, pero ¿no es ahí dónde muestro mi humanidad?.

    Desde estos momentos abro mi corazón al mundo, ya no existe el rencor, ni el odio. Hoy soy amor. Hoy soy armonía. Ya no juzgaré. Ya no competiré, colaboraré. Hola amigos, todo son bienvenidos.

P.D. Este video captura la idea que planteo. Y si alguien quiere comentar, siéntase libre de hacerlo.

1 comentario:

MTP dijo...

"La vida es tan efímera, tan corta, tan insignificante. Mejor imaginemos que todo tiene sentido." Entonces ¿Por que no quitarse la pena?